martes, 25 de septiembre de 2012

Mi amigo no nació, no le dejaron.






No llegó a nacer, en cambio, supo que sentía vergüenza y vergüenza le daba sentir la misma. 
Pensando el día en que no os oyó... ¡No pudo siquiera escucharos! 
Incluso intentaba hablar pero nadie se percató de su llanto, de su súplica. 
Él no llegó a nacer.

Me pregunto quien es mi amigo. 
A veces, incluso pienso que no-es.
Pero yo sé que es mi amigo, que intentó hablar, que quiso escuchar, quiso tocar y quiso besar.
Pero nunca pudo.
Él no llegó a nacer.



Ana Pecado

(No vayan a lo fácil amigos, dejen volar su imaginación)


lunes, 17 de septiembre de 2012

Y siempre tan pura


Oh, tú, poesía bendecida
donde el alma en versos se desata,
siento que a la vez que das la vida
me la arrebatas.

Oh poesía, cuando encendida
alumbras más que cualquier fogata,
aunque das luz a la flor florida
también la matas.

Oh poesía, cuando sin bridas
cabalgas, y órdenes no acatas,
igual que al río otorgas crecidas
lo deshidratas.

Oh, tú, poesía, eres bandida,
señorial, dulce, cortés, pirata,
brotas del alto estilo de vida
y de entre ratas.





Rafael Eduardo

domingo, 9 de septiembre de 2012

Prohibido olvidar.


La mirada de un chiquillo
ya sin brillo
en sus ojos,
se siente como un despojo
entre el rojo
de cuchillos.

Él jamás podrá entender
un ayer
sin conflictos,
y por un hambre irrestricto
se ve invicto
con ''comer''.

Su recreo está en las ruinas
y camina
sin temor,
ni minas alrededor
su pavor
contaminan.

Si de pronto suenan tiros,
sin respiro
vuelve a ''casa''.
Bien sabe por qué la masa
no está escasa
de suspiros.

Malvive en una maraña
que con saña
se complica,
no le escuchan, mas explica
que le pica,
¡que le daña!

Sangre ajena en abundancia
corta infancia
tiñe triste,
mas este niño resiste
aunque viste
cara rancia.
[ah5.jpg]
Treinta sueños al mes rotos
por pilotos
bombarderos.
Se siente perecedero
en tan fiero
terremoto.

...Será tan sólo un cuerpo más
que acabará en el vertedero...




Rafael Eduardo...

sábado, 25 de agosto de 2012

Tu sed, mi veneno.



Pasiones quiebran desconsuelo,
cuando rompe a llover.
Es mi colchón o es tu pelo,
todo húmedo ha de ser.

Esperando respuestas
cada noche escribo en papel,
papel con que acaricio,
y, dormida, recorro tu piel.

Siempre sabes de mi vuelta.
Sabes que nunca me "iré".
Mi cintura está traviesa,
quiso jugar contigo ayer.

Y no dudes mi deseo
adivina de mi miel.
Yo agradezco tu hambre,
ven y quitate la sed.







Ana Pecado


sábado, 11 de agosto de 2012

Pendiendo de pocos hilos


Esto va para aquel
que aguante mil tormentas
con mi terca persona,
a quien cuando el vergel
de sonrisas se seque,
humedezca la zona

con la mera esperanza
de que un tímido brote
llegue un día a nacer.
¡No al que tanta alabanza
hueca, frágil, sin peso
desee hacerme ver!

Al que en medio de lluvias
con paraguas de dedos
se aparezca brillante.
Al que otorgue luz rubia
en el negro del gris
cuando crezca incesante.
¡No al que ofrezca mil barcos
pa cruzar estos mares
y al final no los de!
Al que con gestos parcos
demuestre lo que siente
y crea en mí sin fe.

Al que con un abrazo
serene el huracán
que haya en mi pensamiento.
Al que tienda los brazos,
escuche, mire, entienda
y reserve su aliento.
¡No al que otorgue una flor
seca, enferma y marchita
regada con recelo!
Al que preste calor
en las horas de invierno
y me eleve del suelo.


Al que tenga unos ojos 
que sirvan de cobijo a 
mi mirar vagabundo.
Al que cuando esté flojo
me de un gigante impulso
para correr el mundo.





Rafael Eduardo






viernes, 3 de agosto de 2012

Amor cortés


Amor a escondidas, amor cortés.
Pecado es tocarte,
cuando entre sabanas se perdió...
Mentiras baratas que disimulan mi pasión.            
Es húmeda la noche de Julio contigo y sin ti.

Volvemos a jugar a solas.
Amor a escondidas, amor cortés.

Jugábamos a soñar sin miedo, a sentir,
cuando en nuestras manos se palpaba lo improbable.
Tú mi vestido y yo el porvenir.

Amor a escondidas, amor cortés.
Volvemos a jugar a solas.
Tú mi vestido y yo el porvenir.







Ana Pecado

domingo, 29 de julio de 2012

Mentira


Lo que la palabra miente al oído
lo desmiente a los ojos la mirada.
La palabra, si es hueca y sin sentido,
se rechaza y es por el viento arrastrada.
Queda perdida en lo más hondo
de la más profunda nada.













No me engañes, ¡no!, y menos a tí mismo.
Pobre el que padece de hablar incierto.
De tu mente a tu boca: ¡cataclismo!
Cultivas falsas con labios por huerto.
¿Qué eres si no eres tú mismo?
Encuéntrate. Te lo advierto.


Rafael Eduardo