jueves, 21 de marzo de 2013

Mira un poco más arriba

Paseo sobre el cielo
plasmado en un lienzo, frágil y fino,
enmarcado en el suelo
y pintando el camino
cuando pesan los gases blanquecinos

¿Pero quién no quisiera
tener el azur a sus pies, ah, quién?...
¡Si es tan solo una acera
puesta al revés! sé bien
que sobran obras así en el arcén

El error es pisar
estos cuadros húmedos con exalto.
No debes olvidar
que no estás allá en lo alto,
¡que son meros charcos sobre el asfalto!

Y tú, obcecado en tu vana ilusión,
como un crïo, empapándote el pantalón.




Rafael Eduardo

lunes, 11 de marzo de 2013

Eterna Luz

Anoche viajando entre sueños
soñé con un difunto poeta
cuya poesía vive por él.
Y muerto,
recobró la vida en un mundo
donde las ideas, cual fuego, arden,
y donde todo puede suceder.
Ya juntos,
me explicó que la poesía
era la tristeza, la alegría
y sobre todo, en especial: amor,
amor
y vida.
Yo le escuchaba bien atento,
quería guardarme sus palabras
allá donde se hace trueno la voz.
El tiempo
destacó lo poco que vale
pues estando yo vivo y él muerto,
ambos sumidos en sueños profundos
tuvimos,
ignoro si horas o segundos,
una conversación sobre el arte
que a pesar de la frágil distancia; une.
Nos une


Rafael Eduardo

jueves, 21 de febrero de 2013

¿Una ayudita?

Con paso decidido,
los ojos bien abiertos,
paseo por las calles
de Málaga y observo

que hay muchos cartelitos,
en mi opinión, profundos,
porque fondos no tienen
y mendigan algunos.

Con paso indiferente,
los ojos a otro lado,
no duele escribir esto,
solo sufren las manos,

la palma que tirita,
el bolsillo que tiembla,
el vientre que le ruge
a la sorda cartera...

Que piden, piden, piden,
qué están, que están llorando
con esos cartelitos
de cartones, baratos.











Rafael Eduardo

viernes, 15 de febrero de 2013

Llévame a esa playa perdida para jugar



¿Y que si me desnudo ante ojos inocentes?
Quiero seguir enredándome en él, en tu pelo.
Quiero el roce de unos pechos cercanos a mi corazón
y tu aliento avisándome caricias en la espalda.


Mostrarme tal como soy en libertad.
Persigo la felicidad adornada de sonrisas.
Persigo bailes en la noche sin sentido con la brisa.


Me asfixia la camisa que envuelve mi pecho
y me sobra la tela que es el pantalón.
Yo conmigo misma frente a frente con el sol.
Sólo espero caricias sino de unos dedos, del calor.







Ana Pecado