martes, 22 de enero de 2013

Desconocida


Una luz naranja hace del halo que ya tiene algo mágico,
algo mágico y muy caliente.
Bebe su copa de vino como si fuese la última... o la segunda.
Ella sabe que es hermosa.
Mira a su alrededor con indiferencia e intensidad.
Su mirada me atrae, hay algo de inocente en ella.
Sentada en esa mesa parece que solo exista su luz.
Tan delicado, tan perfecto su perfil.
Los años no han pasado para ella.
Nadie sabe a donde irá.
Todos quieren acompañarla.

Solo quedó su luz.







Ana Pecado

lunes, 14 de enero de 2013

Siento como avanza el invierno


Siento como avanza el invierno.

Las flores tiritan de miedo hacia su paso,
sus hojas hace tiempo cedieron al viento.
Se desconoce dónde acabarán.
Ya no es para nada el mismo mi balcón.
Su encanto anda sin rumbo.

Siento como avanza el invierno.

Mi rostro se enfría y mi risa se escapa.
Quisiera entrar en mí, pero no quepo.
Es un cuento sin final.
A día de hoy lo releo y pese a tener tanto,
su encanto anda sin rumbo.

Siento como avanza el invierno.

Ya da igual que la planta se quede desnuda.
Es un sentimiento mutuo.
Cuando acabe esta estación verás que florecerá
y volverá a brillar... aunque vuelva este frío.






Rafael Eduardo

miércoles, 9 de enero de 2013

Pero tú sí

Un día y otro día,
la monotonía quema.
Preso en mi melancolía
se me olvidó escribir pöemas,

por dudar si alguien me entiende,
por dudar si yo me entiendo.
Por la fobia del fracaso.

Por la angustia que se prende,
por la angustia que desprendo
en las letras de mi paso.

Pero te estaré esperando,
en tu puerta, en cada esquina.
Tristemente asimilando
que ni dios nos patrocina.




Rafael Eduardo

lunes, 31 de diciembre de 2012

Diálogo

Lo primero de todo:
quiero que tengas claro
que tú eres como el oro
y te quiero a mi lado.

Dices que soy oro, y este,
cual fuego brilla y arde...
No gusto si eso sientes
pues más luce el diamante.

Pues me serás diamante,
la más preciosa piedra.
Ansiada en todas partes,
buscada en toda tierra.

Dices que soy diamante,
no quiero serlo, no...
¿Para cuando te canses
pudrirme en un cajón?

Pues me serás el sol,
la luz incandescente.
El más puro calor
que perpetuamente hierve.

¿Dices que soy sol? mira:
no me hace estar conforme,
de mí te olvidarías
al irme en cada noche.

              ...

Podrías serlo todo,
desde principio a fin.
Da igual  sol, diamante, oro...
si siento amor por ti.




Rafael Eduardo

martes, 25 de diciembre de 2012

Irreemplazable mujer.


Una sonrisa escondida bajo su inocencia.
Es juventud pero irradia lo vivido.

Pocos son capaces de adivinar su luz.
Sólo a quienes llaman ciegos pueden verla.

Acompaña aún lejos y rodeada por cientos...
Su triste mirada transmite... su irreemplazable calidez.
Su frágil tez despista su fuerza.

Su desnudo sorprende curvas sin fin que llevan al va y ven.
Él teme su pasión, su dulzura y su inocente mirada envolvente.




Nadie supo desnudarla de aquella forma.




Ana Pecado